martes, 17 de diciembre de 2013

Camet, negocio que pasa a los nietos



De tres a seis meses toma fabricar una carrocería para un microbús. Camet prefiere optar por el mayor plazo para entregar un producto de calidad que incluye parabrisas de seguridad, fabricados por otra industria de la familia Crespo, Favilam SRL.

“Somos una empresa familiar que trabaja hace 25 años en carrocerías metálicas. Yo soy la tercera generación y me dedico a la planta, producción y logística”, explica Frank, nieto de Erasmo Crespo, hijo de Wilfredo y sobrino de Carlos Crespo.

Recuerda que Camet inició con una inversión de 10.000 dólares, con un financiamiento bancario, y que ahora tiene un patrimonio de un millón de dólares y un equipo de 25 empleados permanentes. “Empezamos con la fabricación para los micros Dodge y ahora producimos todo tipo de microbuses, carrocerías especiales, para transporte de carga y otras”, detalla Crespo.

La industria automotriz en Bolivia, en la rama de buses y microbuses, se remonta a 1966 con el funcionamiento de la empresa Camena, que cerró en 1980. En 1988, Erasmo Crespo Meave asume el reto de restablecer la fabricación de carrocerías con Camet, Carrocerías Metálicas SRL.

“Ahora se tiene bastante maquinaria para fabricar carrocerías y las usamos. Llevamos la batuta en el país, sacamos un modelo y seis o siete meses después, otros lo imitan”, afirma el empresario.

Explica que su producción es de 30 microbuses al año y otro tipo de carrocerías como furgones. En estos 25 años fabricaron unas 2.500 carrocerías, sólo para microbuses. En El Alto se abrieron unos 15 pequeños talleres que buscan hacerles la competencia.

En Cochabamba está Mopar, que sería su principal competidor en el rubro, pero esta compañía atiende ese mercado, además de Potosí y Sucre. Camet está posicionada en los de La Paz y El Alto.

“Se puede carrozar sobre cualquier tipo de chasis que cumpla con ciertos requerimientos de resistencia, dimensiones”, precisa. Generalmente adquieren chasis de camión y sistema mecánico de Nissan Cóndor y sobre éste construyen la carrocería. “Son los que mejor aceptación han tenido entre los transportistas”, asegura.

La seguridad y el confort son importantes. “Los fabricamos de acuerdo con normas internacionales. Por ejemplo, en los laterales utilizamos vidrios templados (los que se hacen trizas en trozos pequeños) y en los parabrisas, vidrios laminados (los fragmentos se quedan pegados entre sí). No-sotros y Mopar usamos estos materiales”, enfatiza con orgullo.

Otro aspecto de seguridad está relacionado a las dimensiones de la carrocería que respeta el centro de gravedad del vehículo. “Esto significa que no sean muy altos y que no bambolee en un camino dificultoso”. Respecto a los faros delanteros señalan que son homologados con luminiscencia y alcance ideal para transitar en una carretera. “No usamos los que se vean bonitos”, aclara.

Respecto a los interiores, los asientos son de diseño ergonómico y fabricados por Camet. “Así aseguramos que es un producto de calidad y no perdemos la imagen de buena calidad”. Sin embargo, la mayor preocupación es el diseño estructural.

Crespo manifiesta que ya identificaron los puntos más frágiles cuando se produce un choque y sus diseños cuidan que se tenga el menor impacto cuando hay un error humano en la conducción.

Él es ingeniero industrial, titulado en la Universidad Mayor de San Andrés y es responsable del área de diseño de la carrocería. Su prima se ocupa de Favilam Bolivia SRL, creada hace cuatro años y dedicada a la fabricación de parabrisas de seguridad laminados; exportan al mercado estadounidense. Pronto inaugurarán una planta de vidrio curvo, para atender al sector de la construcción.



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